Entre esperando mirar tu rostro, descubrir en tu sonrisa la felicidad de un nuevo día. Miraba con decaimiento tu espacio vacío, la imagen de la soledad y el frio de tu distancia. Quien mira mis ojos ve en ellos la tristeza que reflejan, el destello del destierro y la ironía de la distancia.
Frio espacio perdido, soledad que abruma, esa pesada niebla que se cierra frente a mí, el negro perpetuo, reflejo de mi intenso deseo por dormir, por evitar abrir esa pesada puerta que me encierra en este sótano sombrío y húmedo.
Basta soledad, aléjate ya de mí, descubre mi rostro, sol de medio día, alumbra la oscuridad, deshace estas enmohecidas cuerdas que me atan el corazón, deshiela con tu calor el espeso hielo que cubre mi pecho, abre la razón de mi pensar.

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