lunes, 8 de agosto de 2011

Caminata nocturna



Camino por las noche una vez más, la soledad de las calles me anima a seguir más rápido, no encuentro en que pensar y sigo observando las puertas vacías y las luces vacilantes que alumbran el interior, no hay más que una lámpara cada tres calles y el camino se encierra de oscuridad. De vez en cuando alguna piedra se cruza en mi camino y sale disparada, causando un traspié en mí andar. Son casi diez calles las que tengo que caminar hasta mi casa, regularmente a medio día o quizás un poco tarde, pero hoy fue una noche sin igual, parecía que nada funcionaría a la primera y de pronto todo paso, son casi las tres o eso parece a mi entender pues ya no veo a nadie más.

El reloj de la iglesia sonó cuando salí, pero era tanta mi prisa por llegar a casa que perdí la atención a las últimas campanadas, no sé si fueron dos, quizás tres. Tengo que avanzar, las calles vacías me recuerdan el camino de día, la cantina y sus gritos cantos y juglar, nunca falta escándalo, alaridos ni un buen son, la tienda de don nacho, con sus viejecitas esperando, atendiendo el chisme del día, enterándose de las peripecias del patrón. Cada lugar significa algo en mi vida, pero no los aprecio ya, salvo esta noche sola, en el camino oscuro son los que me hacen reflexionar. Avanzo más hasta llegar por el mercado, las ratas roen las sobras y los perros deambulan sin parar, buscando comida fresca, algo que rasguñar, quizás un gato descuidado o un ratón, cualquier cosa pareciera buena, salvo mi presencia que los hace correr. Una vez que paso retoman sus andanzas y su búsqueda sin parar, extraña sensación de soledad me arrima, casi no puedo resistir, de tiempo en tiempo miro mi espalda, como esperando ver a alguien. ¡O quizás bien, no mirar a nadie!

Paso por el molino, la luz se mira encendida dentro, el constante sonar del cincel, me indica que Doña Esther alistando sus piedras esta, no son entonces las tres, quizás las cuatro o a punto de cinco, eso sin pensar. Esperando tiempo para la molienda, entre más temprano mejor. Mis pasos siguen sin parar, pensando en nunca volver tan tarde camino sin parar.

Llego al panteón, si en el día me asusta su soledad, en esta oscura noche, atino en no pensar, caminar rápido, mirando al frente, sin parar, cerrando los oídos y mirando hacia abajo, quizás hasta correr. Aun recuerdo de niño, que de día pasaba corriendo, haciendo cruces y bendiciendo al muerto, gritando sin parar, como si al gritar pudiéramos ocultar los gritos de alguien más.

La soledad de la madrugada, el espacio vacío y los muertos descansando, me llevan a pensar, cuantas almas caminan penando, tan solo pensando en lo que no pudieron hacer, en sus maldades o deudas por cobrar, que mísera puede ser la vida, que nos hace terminar, en esos cajones empotrados en pared, con vecinos por igual, el general abotonado con su uniforme de gala, que aquel viejecito en mantas o aquella mujer que en fino terciopelo azul. Todos descansan por igual, espero que así sea y que nadie tenga nada que cobrarme ni maldad que hacerme, camino rápido, mi corazón palpita casi hasta explotar, correré el último tramo ya no quiero pensar.

Llego a la esquina de la casa, en casa de doña meche se oye un chillido, una vela se enciende y la vieja grita preguntando por el atole, sin duda el niño que nació, su llanto es infalible, el grito de su abuela también, y los ruidos de cacerolas, de peltre crujiente y otros trastos más, vieja costumbre de levantarse sin pensar, tirando algunas cosas, avisando a los vecinos que un bebé nuevo llego, noches de insomnio y pena.

Por fin llego a casa, camino tan tranquilo que se me ha olvidado el sueño, el cansancio y lo peor de todo, que tengo que regresar, unas horas de sueño, una espera larga. Comer bien y a bañar, eso es todo lo que me espera, antes de volver a caminar, el mismo camino con otra vida y otra historia.


sábado, 6 de agosto de 2011

Noche de verano..


La oscuridad me acompaña, la luz de luna alumbra mi camino
Espesa noche, no puedo ver más allá de lo que estimo, solo camino aquella luz en el fondo
El reflejo las sombras caminan a mi lado, no hay más que oscuridad, una leve penumbra me sigue
Tanta oscuridad no encierra más que misterios y deseos ocultos tras los arbustos
Pequeñas luces de las estrellas se asoman en el firmamento
Recorriendo las nubes para asomar su leve destello,
Como cortinas recorriéndose de ventanas en el fondo de la calle
La soledad de mis pasos retumba, extraños sonidos se reflejan a cada paso que doy
La yesca sigue crujiendo bajo mis pies, la humedad me obliga a dar un solo paso a la vez
No hay más que andar todo el camino mientras el frio recorre conmigo cada paso que doy
Parece que va a mi lado, se adelanta o de repente se pierde por detrás de mí.
Me sorprende con escalofríos me recuerda que no lo he perdido, que ahí esta
El camino se termina, no puedo más que ver la luz, al fondo los rojos carmín me invitan a mirar, el blanco de sus ojos y esa espesa cubierta verde que te rodea.
Belleza irresistible, cubierta de gotas de rocío, espesa noche de verano, húndeme en tu belleza
Atrápame y no me dejes ir, al menos por esta noche no…

martes, 12 de julio de 2011

Fundidos en un beso

Coloca tu mano sobre mí, llévame cerca del fuego, déjame sentir tu calor; acércame a tu pecho, déjame escuchar tu corazón, sentirlo cerca; late tan fuerte como el mío, retumba a ritmo creciente, como a punto de explotar 

La sensación de aterciopelada piel, me eriza los bellos del cuerpo y desata en mí, esa avalancha de sensaciones, sensibilidad que me arrastra, a escuchar tú respirar; a sentir el calor de tu cuerpo brotar, a mirar tus labios hinchados en un nuevo beso. 

Muevo mis manos como buscando algo perdido, con la delicadeza del cristal, con la mesura de no lastimar, pero si con la firmeza de encontrar, de hacerte sentir; fundirnos en un abrazo, eternizado en un beso, un profundo beso que roba mi respiración 

Suena tu corazón tu manos se mueven sobre mí, tu corazón late deseo y tu piel suspira ensueños, rebosan diminutas gotas intentando enfriar tanta ebullición; pegamento en los aromas, los sonidos de la oscuridad nos acompañan 

Solo para ti, eres solo para mí, los dos en uno mismo, fundidos en más que un beso; buscando esa explosión, leve sensación de detonar, rompernos y volvernos encajar. Nuevamente en un beso, pasión desatada, pasión desbordada 

Abiertos a pedazos, mirando el firmamento, pensamientos vacios; toda esa sensación de saciedad, colmada hasta la inundación, sin ideas más que abrazarme en ti, y dejar que el mundo siga, mientras de amo y me entrego nuevamente a ti, sellando todo esto con un beso, amor fundido, deseo extremo.

martes, 24 de mayo de 2011

El frio de una penosa noche de abril

Entre esperando mirar tu rostro, descubrir en tu sonrisa la felicidad de un nuevo día. Miraba con decaimiento tu espacio vacío, la imagen de la soledad y el frio de tu distancia. Quien mira mis ojos ve en ellos la tristeza que reflejan, el destello del destierro y la ironía de la distancia.

Frio espacio perdido, soledad que abruma, esa pesada niebla que se cierra frente a mí, el negro perpetuo, reflejo de mi intenso deseo por dormir, por evitar abrir esa pesada puerta que me encierra en este sótano sombrío y húmedo.

Basta soledad, aléjate ya de mí, descubre mi rostro, sol de medio día, alumbra la oscuridad, deshace estas enmohecidas cuerdas que me atan el corazón, deshiela con tu calor el espeso hielo que cubre mi pecho, abre la razón de mi pensar.

jueves, 17 de marzo de 2011

¿Inspirado o Sentimental?


¿Inspirado… sentimental…?
¿Cómo explicar? (lo que yo mismo no me puedo explicar)...

Me inspiran las cosas lindas, las personas, sus sentimientos, lo que expresan con su rostro, con su sonrisa, sus manos, la piel, lo que dicen...
Así es...me declaro un empedernido observador, mirón...hasta podría decir baboso, los detalles son algo así como lo mío creo que lo que expresa el cuerpo, en lo que expresan las flores, el sol, las nubes, todo...

mm es cómo un estado de inspiración... de enamoramiento de las situaciones, de las expresiones y de la belleza en más que el sentido físico...

Siempre he creído que la belleza de las personas se expresa por todos sus poros, desde lo más singular y pequeño como su meñique, hasta lo común y casi instintivo /su cuerpo/ pero creo más en la energía que emanan, en las sonrisas, en el brillo de los ojos y en todos los sentimientos que afloran sin pensar.

En el trato, en el respeto, en como miras cuando hablas, en la capacidad que tienen las personas para expresar lo que sienten, en las sonrisas sutiles y los ojos que te miran por el bordecillo, creo que el amor no es un sentimiento único expresado a la pareja y a una persona del sexo opuesto, creo en el amor como una expresión universal de paz, de tranquilidad y de éxtasis armonioso entre las personas y las cosas naturales... flores y hasta los animales.

Creo en el amor como una expresión de lo pleno, en un sentimiento que revive la piel, que hace que tu pelo brille y te den ganas de vivirlo, creo en el amor como una experiencia sensorial que va más allá de la vista, del olfato y otros sentidos comunes. Para mi el amor, es aquello que te hace vibrar, encontrar un latir gemelo, la experiencia de la sudoración de las manos, el sentir el corazón que brota de tu pecho como queriendo salir a cada latido.

Para mí eso es el amor, y es lo que una madre siente por sus hijos la primera vez que se separan de ellos, muestra de ansiedad e incertidumbre, el estrés de la primera cita, el mirar a los ojos a quien amas... Sin poder negar lo que sientes por él (o ella).

Eso es el amor...y eso es lo que me inspira...

lunes, 27 de diciembre de 2010

Fria noche invernal...

La noche estaba por caer, este invierno ha sido más frio que lo normal, mis piernas no se calientan a pesar de todo lo que hoy camine, subo a la habitación y aun sigue tan fría como cuando llegué y me cambie, he dejado la ropa húmeda por un lado y no me logro calentar.

Como otras noches preparo mi café, esta vez lo deje hervir de más, el olor invade todos los espacios y lo gorgojes del agua suenan pidiendo atención,  no hay más ruido en la casa, tan solo eso. Me acerco al sillón con el café servido, preparo mi correspondencia y me pongo a abrir y leer, no hay más que deudas y estados de cuenta del dinero que ya gaste.

Nada fuera de lo normal, regreso a mi habitación y me preparo para dormir, como siempre pretendo no llevar el mismo acto de protocolo todas las noches; tarde, más que otros días me acuesto y dejo de pensar, retiro las ideas y espero dormir, me acompañan los murmullos del árbol que se mece por fuera mientras sus sombras y luces que penetran mi ventana me acompañan.

Sin cesar quedo dormido, pero no pasa mucho tiempo cuando comienzo a sentir de nuevo esa sensación, aquel sexto sentido que nos avisa cuando alguien a lo lejos nos mira, la sensación de una mirada fija en mi, repasando palmo a palmo de mi cuerpo,  sin embargo todo es oscuridad la penumbra total me invade y no puedo discernir  el origen de las miradas,  de pronto las tinieblas se abren casi igual que cuando uno abre camino en la niebla y miro ahí ese cuerpo tirado, sin sentido, parece que es mi cuerpo pero no puede serlo ya que soy quien lo mira fijamente.

De la nada y sin sentir me alejo, como llevado por un remolino camino de espaldas, quizás corro, aunque no siento mis pies todo pasa a mi lado sin parar, de repente veo esas figuras a mi lado, figuras humanas semejantes a cuerpos que malformados están. No logro distinguir entre esta espesa penumbra, sombras y luces se confunden es difícil distinguir color, a lo más distingo el brillo y resplandor de unos cuantos y en otros esa profunda oscuridad que representa el vacio.

De repente y de la nada escucho a este niño, llorando esta, aunque no puedo verlo si puedo escucharlo. Sus lamentos denotan melancolía, un profundo dolor,  queriendo ayudarlo lo busco por cualquier lugar pero no puedo ayudarlo, de pronto llego a esa pared, una barrera de cristal que no puedo rebasar.

Él está del otro lado, lo veo tirado en el suelo sin poderlo ayudar, su llanto invade todo, no es llanto de dolor corporal, su alma es la que llora, no lo puedo consolar y  su llanto envuelve todo el lugar, al momento siento miedo por pensar en quién le hará tanto daño, quién lo ha lastimado, el escalofrío recorre mi ser, mi extraño ser o lo que sea es.

Esa frustración me quiebra, no tengo mucho que hacer, solo puedo consolarlo desde mi lugar, no puedo cruzar la barrera de cristal, de  un momento a otro, voltea y me mira, sus lagrimas recorren su rostro, no lo puedo consolar, pero intento hacerlo, su mirada me pide que lo saque de ahí, que lo libere de tanto mal, pero nada puedo hacer.

De momento siento otra presencia, quizás quien lo tiene así no puedo enfrentarlo me siento mal, su fuerza es mucha y regreso súbitamente a mi lugar… todo vuelve aceleradamente atrás, como andar de vuelta a casa sin mirar atrás, no siento la velocidad si no fuese por la sensación que la distancia de sus lamentos me da.
No puedo hacer nada, se queda ahí, llorando sin parar, ese lamento que se agudiza al alejarme de él, convirtiéndose en lejano sollozo se pierde en el tiempo y la distancia, no pude hacer nada por él, de momento regreso a mi… mi cuerpo yace inerte y me veo acercar, en cada momento es más brillante la luz que sale del fondo, siento como soy arrojado a él, por una fuerza más allá de mí.

El extraño regresar se complementa con mi ajetreado respirar, mi corazón late tan fuerte que siento que mi pecho estallará, sudo sin cesar, aunque siento tanto frio que al tocar mi piernas los bellos del cuerpo se me erizan de tan frio que esta. Tardo encontrarme en esta realidad, el extraño sueño que he vivido pareciera realidad, no logro descifrar que ha pasado, y tardo en encontrar la realidad.

Miro el reloj de nuevo son las 3:00 AM, para mi pareciera que ha pasado una inmensidad, pasado el rato logro consolar el sueño, no sin antes recordar todo lo que soñé o quizás viví en otra noche tan alejada de mi realidad.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Una mañana de septiembre

Caminaba por las calles, en un día gris y húmedo, casi sin un objetivo preciso. No era más que otro día de esos en los que no piensas, solo se cumple con la rutina, el trabajo, los amigos y esperas regresar a casa tan solo para descansar.
Mirando los rostros desencajados de la gente pasar, sus problemas agobian sus vidas, pero todo se equilibra con las sonrisas y gritos que se escuchan a lo lejos. Tan solo divago en las miradas y los cantos de las banquetas, agujeros que aparecen por doquier, las miradas de la gente preguntándose qué observo en el suelo, dirigiendo su mirada a donde la mía como buscando ayudar a encontrar una razón para continuar o bien detenerse y buscar.
Al fondo en el  jardín se miran más gentes, los niños juegan en el agua, chapoteando y bromeando, las risas inundan el espacio, el piso mojado aun por la lluvia de la mañana no da paso al sol que entre nubes se asoma, el aroma de humedad se distribuye entre una breve bruma que pronto tiende  a desaparecer.

Tan solo otra fría mañana de septiembre, esperando tu mirada entre la gente, deseando encontrarte entre todos ellos y correr a ti. Mi piel se arremolina, mis vellos se rizan con un ligero escalofrío, aquel que te anuncia que alguien te mira desde lejos, volteo y no preciso verte, aún no sé si es a ti a quien busco, pero mi corazón por dentro me dice que eres tú.
Hay veces que la noche se hace eterna, esperando tu mirar, saber que esas ahí y que pronto podré verte, me hace sentir vivo. De momento vuelvo en sí, he perdido esa sensación de tu mirada, por un momento olvido lo que hacía aquí, la espera se me hace eterna. De repente escucho tu voz, inconfundible acento que emites al hablar, todo vuelve en sí, parece como un renacer.
Tu mirada, tus labios, esas lindas manos que me abrazan tu cariño sincero y tú mirada fija reviven en mí este frio septiembre y vuelven el color a esta mañana gris.